Del arte, emoción.

Cuando se rompen todos los esquemas que hasta ahora eran tus reglas del juego, todo cambia. ¿A qué aferrarse entonces? ¿En qué creer?

Estamos acostumbrados a vivir bajo nuestra moralidad. Crecemos y construimos un sentido a la vida donde nos marcamos unos principios y unos valores. Ya no solo como proyecto de vida sino a nivel de emociones, confianza, lealtad, valentía o amor. Hay momentos en que rompemos con todos ellos, sin saber muy bien el porqué, pero lo hacemos. ¿Y entonces qué? Los muros que hemos construido, las líneas que creemos que no debemos cruzar son tan delgadas que es muy fácil que una curva se nos venga encima y ya no haya vuelta atrás.

Incluso hay veces que ya no depende solo de nosotros. La vida, los lugares, las personas, nos rompen todos los esquemas y ahí se desmorona todo, viene el abismo de golpe, el miedo se apodera de ti y todo en lo que crees se viene abajo. Pero de lo que no eres consciente es que la mayoría de veces sales ganando a largo plazo. No se debe tener miedo a salir del camino, a romper las reglas porque algunas veces perderás y te levantarás, pero otras serás capaz de tocar el cielo.

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La belleza se encuentra en cada acción y lleva consigo el arte. Está implícito en nuestra alma. No siempre es fácil de ver, pero se encuentra en todos los lenguajes que utilizamos. En los pequeños detalles, en una mano alcanzando suspiros de una piel erizada, en el mar de las pupilas de quién mira dentro de la magia de otras, en cada palabra que pronunciamos, en cada paso que damos y en cada reflejo de todas las sonrisas que sacamos.

El corazón se encarga de hacer del arte, emoción. Bombear y latir es su eterno retorno, pero cada vez que lo hace vuelve de manera distinta. Tú decides que traer de vuelta y que mandar directamente hacia lo más profundo de ti. Y es en ese punto en donde todo es complejo, pero también sencillo. Las emociones no dejarán de existir, no las puedes evitar ni dejar de sentir. Así que ¿a qué aferrarnos? ¿En qué creer? Aférrate a no complicarte la vida, a hacer el valiente esfuerzo de saber qué sientes en cada momento y a actuar en consecuencia. Porque sentir es la parte más fácil de todas, lo difícil es hacer lo correcto. Cree en tu corazón, en el arte y en la belleza de existir y apuesta. Apuesta siempre alto porque te aseguro que solo por eso, cuando se rompan todos los esquemas, lo lograrán hacer en pequeños pedazos de grandes momentos.

A ti.

Esto es para ti. No te lo tomes como algo personal pero también te digo que te puedes sentir especial. A ti, solo a ti. Por estar ahí, acompañarme siempre y hacer que ante cualquier adversidad pueda seguir adelante. No ha sido nada fácil, hemos pasado por mucho y, aun así, me has demostrado ser más fuerte de lo que nos pensábamos. Has demostrado estar a mi lado, ayudarme, levantarme y hacerme crecer y creer. Tú me has ofrecido tu hombro para llorar y reír, para soñar, para disfrutar, para viajar con el alma a cualquier sitio y para vencer. Vencer al miedo. “Miedo”, ese gran desconocido, y nunca mejor dicho, temido término que en el momento menos pensado, aparece. Siempre existe el miedo a perder, nunca estamos preparados para ello. Eso nos da auténtico miedo. Pero cuando pasa, ahí estás para hacerme ver que solo hay que ir hacia arriba.

Creo que no eres del todo consciente de la situación así que seré más clara. Eres especial. Para mí y para cualquier persona que tengas alrededor. Sé que no soy quién para decirlo, pero de verdad que lo eres. Tienes seguridad, alegría, talento y magia. No hay nadie como tú, al menos yo no lo he encontrado. Tienes eso que nadie sabe cómo se llama pero que todo el mundo siente. Por ponerle nombre, podríamos decir que eres felicidad. Créetelo, no dejes que nadie ni nada te haga pensar lo contrario porque los ojos, las miradas, hablan por sí solas. Empieza a creer en ti, en lo que vales y en lo que transmites. No eres menos que nadie y te mereces las cosas más increíbles que la vida pueda darte. No dudes ni un segundo de lo contrario. Yo lo he visto y lo sigo viendo en ti. He podido tenerte cerca, alimentarme de grandes abrazos, de tener noches de confesiones, profundas conversaciones y auténticas verdades. Tú tienes eso que las personas necesitan, aunque no lo sepan o no lo digan. Vuelves a ser magia.

Recuerda por encima de cualquier cosa: nunca dejes de ser quién eres. Gracias a ti por sentirte identificado. Eso es que realmente eres importante para mí, o para él, o para ella… aunque no lo sepamos, todos somos especiales para alguien.

Así que gracias por todo lo que me das cada día. Gracias a ti, de un camino que no ha sido fácil, has hecho los días más bonitos este año. Por todo ello, al 2017 solo le pido que llegue lleno de personas como tú. Personas únicas como las que he tenido en este 2016, año que despido con nostalgia y esperanza, ya que se va lleno de pequeños pedazos de grandes momentos.

2016

¿Con qué te quedas?

Vivimos en un mundo donde la palabra “prisa” parece que la llevemos hasta en los genes. Estamos en la sociedad de la rapidez, de la multitud, de la acumulación y del estrés. Como más cosas hagamos, mejor y siempre se nos acaba olvidando el cómo, con quién y por qué lo hacemos. Hacer más cosas no es símbolo ni de felicidad ni de satisfacción y, hacerlas por obligación, porque es lo que toca, tampoco te hará sentir mejor.

Tu vida es tuya, de nadie más y tienes que saber que solo tú la vas a poder vivir y disfrutar. Al final de este largo camino, para nada fácil, creo que existe un punto de inflexión, un momento de reflexión con uno mismo.

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Cada día que pasa, el tiempo es más relativo. Los días pasan más rápido y si echamos la vista atrás, no recordamos ni por asomo cada uno de los días que hemos vivido. Nos acordamos sólo de aquellos que han marcado un antes y un después, que han salido de tu zona de confort y que han hecho tu vida diferente. De toda una vida acabamos recordando días contados, historias diferentes y momentos únicos. Es por ello que al final siempre que hacemos resumen de nuestra vida nos acordamos y nos quedamos con las cosas buenas de ella, aquellas que nos han dado buenas sensaciones y han dejado una huella en nosotros. De las malas solemos olvidarnos y si decidimos recordarlas es porque nos han ayudado a crecer, a aprender y a volver a levantarnos. Así pues, con el tiempo que tienes solo debes aprovecharlo al máximo, sentir todas las emociones que se te despierten y no dejarlas pasar tan rápido. Párate en cada una de ellas y vívelas como si no viniera otra después. Dale sentido a todo lo que hagas y no dejes simplemente dejar pasar la vida, porque eres tú quien la tiene que vivir aquí y ahora y no tu yo de esta tarde, de mañana o de aquí a unos años.

Vive de tal manera que cuando llegue ese punto de inflexión y te preguntes qué ha quedado, no sean sólo todos los buenos recuerdos sino, sobre todo, buenas sensaciones. Así que cada opción que escojas en tu vida incluya la palabra sentir.

Escribir

¿Escribir? ¿Escribir para qué? Y mi pregunta es: ¿y por qué no? Escribe cuando tengas algo que decir y escribe cuando creas que no tienes nada más que decir. Si algo es inagotable en este mundo es nuestra voz, pero a veces no nos salen las palabras o no encontramos las que son adecuadas en cada momento. Miles de veces nos han venido mil cosas que decir cuando ya era demasiado tarde. Así que escribe, cada palabra, cada pensamiento, cada sentimiento y cada verdad. Una vez leí que las ideas si no se escriben desaparecen como los sueños así que cada vez que tengas algo que no quieras que quede en el aire, solo debes escribir. No tienes por qué escribir para alguien o para algo, ni bien ni mal. A veces no tiene ningún sentido para nadie más, pero mientras lo tenga para ti, es al máximo que debes aspirar.

Tienes que ser leal a tu voz, nunca debes fallarla porque es de las cosas más importantes que tienes y tendrás. Además, ella nunca te fallará. Necesitas escribir para ti, para que llegue ese día en que no te arrepientas de aquello que dices ni de aquello que haces.

Es un ejercicio de auto conocimiento, es una forma de sobrevivir en un mundo donde puedes ahogarte fácilmente. Estamos llenos de voces, pero muy pocas se atreven a decir lo que realmente quieren. Hoy en día todo es superficialidad y simpleza. Así que encuentra esas voces profundas, auténticas, verdaderas y de corazón. Porque des de ahí es donde nacen nuestros más profundos pensamientos y de nosotros depende que podamos expresarlos. Esas voces no siempre son las que más alto y claro hablan, a veces se esconden en pequeñas libretas o en la gran y valiente inocencia de un niño.  Así que no dejes de escribir pase lo que pase ya que siempre va haber un libro, un poema, una frase y unas palabras que te puedan llegar a cambiar la vida. Son esas capaces de erizarte la piel en menos de un segundo, las que atraviesan para siempre tu corazón y las que no se borrarán jamás de tu mente. Nunca sabes cuándo llegará ese momento y por la misma regla de tres, nunca vas a saber lo que pueden significar tus palabras para alguien. Así que escribe, porque es ahí donde se crea la propia magia de escribir.

Emocional

En cada paso recorrido pasamos mil veces por las mismas calles, las mismas plazas y los mismos lugares por los cuales hemos crecido y vivido. No siempre que damos un paso hacia delante lo hacemos de la misma manera, ya que cada recuerdo que tenemos de esos lugares nos hace vivirlo de manera única e irrepetible. No es una simple calle, es el lugar donde caminaste por primera vez, donde te despediste de alguien, donde te quedaste viendo salir el sol, donde bailaste hasta no poder más y donde descubriste que cada uno de esos momentos eran magia para ti.

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Porque al fin y al cabo se trata de eso. De ver la magia en cada cosa que hacemos. Sin magia, sin esa chispa que hay en todos los lugares, personas y sentimientos, no habría ninguna vida que vivir. Por algo somos diferentes y especiales, porque sabemos dónde mirar, sabemos dónde ir a buscar y aunque nos perdamos, acabamos encontrando todavía más de lo que salimos a buscar.

Ser emocional es tarea difícil. Hablar en primera persona, también. Cuando se es emocional se vive todo el doble o triple de intenso. A cada acción de tu vida le pones el alma entera, aunque eso los demás no lo sepan y tú tampoco seas del todo consciente. No sabemos parar, pero tampoco se puede explicar al cien por cien cómo se vive. Sea bueno o malo, mientras tu corazón bombee, que lo haga sintiendo porque lo contrario de no sentir es no vivir. Las palabras al fin y al cabo se las lleva el viento, así que, si venimos al mundo para dejar huella de una manera o de otra, será mucho más importante lo que hagas que lo que digas.

Pon esa emoción que tienes dentro en todas las cosas porque sólo así conseguirás encontrar esa magia. A veces es difícil porque, poner magia y emoción implica un gran compromiso y nos puede llevar al abismo, pero aun así habrá valido la pena y aunque te encuentres con piedras en el camino sabemos que son parte de la vida, y deberás recordar que no son el final. Al final de todo estas tú con tu corazón en la mano esperando esos momentos donde puedas entregarte y entregarlo. Así que, simplemente, arriésgate a descubrirlos y cada vez que salgas a la calle verás que es un mundo distinto.

Temprano

¿La oyes? No te asustes. Es esa melodía que te lleva invadiendo a lo largo de toda tu vida y que no te va a dejar nunca hasta que no llegue el silencio final. Mientras sigas oyendo cada una de las notas que componen tu canción, todo irá bien. La canción sonará el tiempo que tú quieras, pero te recomiendo que no dejes que pare de sonar. Habrá veces que el tempo será más lento y habrá otros momentos en que irá tan rápido que no te dará tiempo ni de reconocer las notas. Aun así, que no pare nunca. Esa música la llevamos dentro, es la canción de nuestra vida y llegará un día que dejaremos de componer para que se pueda reproducir una y otra vez, la podremos escuchar y la podremos sentir.

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Componemos cada día con cada suspiro, respiración, palabra dicha, acto hecho y decisión tomada. Todo tiene su particular melodía, pero juntas hacen la mayor versión de ellas mismas. Así que mientras podamos seguir haciéndolo, solo tienes que dejarte llevar. No dejes que la letra termine demasiado pronto y ten presente que nunca es tarde para cambiarla, renovarla o mantenerla. No llegues tarde a tu propia melodía y mantén siempre el compás. No dejes que los momentos te pasen por delante ni que las voces de tu alrededor te paren y te aparten de tu propia partitura. Hay que estar ahí a cada momento, siempre levantándote y escribiendo de nuevo. Y no te arrepientas de ninguna de las notas que hayas utilizado porque si están ahí es por algo. En algún momento quisiste que sonaran y lo hicieron bien. Tampoco te arrepientas de querer poner notas de más, si lo sientes de verdad, encontraran su lugar en la partitura. Mejor arrepentirse de una armonía de más que de un silencio lleno de sonoridad.

Mientras puedas componer, hazlo. Además, si tienes la oportunidad de hacer colaboraciones con otras canciones de vida, tampoco dudes en hacerlo. No dejes de sentir tu canción ni la de los demás, aunque la vida te ponga cualquier tipo de restricción por sobrepasarse de los decibelios permitidos. La música siempre seguirá sonando porque llevamos el ritmo en el corazón.

Y ante cualquier abismo, piensa que nunca es demasiado tarde para que pueda volver a ser temprano.

 

Ve más allá

Inconformista por naturaleza. A veces se puede convertir en un gran defecto, pero es algo inevitable. Se lleva dentro y normalmente sale en los momentos más inoportunos. Aspiramos a lo perfecto, tranquilo y bonito hasta que te das cuenta que estamos buscando ser inconformistas, nos encantan las montañas rusas, el amor a bocajarro, las idas y venidas, los momentos de bailar bajo la lluvia y de hacer los planes más disparatados e improvisados para luego quedarnos en una cama todo el día sin movernos. La de cosas que nos estamos perdiendo por conformarnos, por querer tener una estabilidad y una tranquilidad en la vida, por no querer hacerle frente al miedo. Porque preferir quedarse como estás puede estar muy bien, pero si algo te dice que necesitas más, por mucho que duela, no te conformes.

Recorre más kilómetros y supera a tus instintos, a tu naturaleza, a tu alma. Ve hasta aquellos sitios donde nadie ha entrado jamás, descubre esas partes de ti mismo con las que todavía no has llegado a convivir y deja de pensar en donde te gustaría llegar a estar. Simplemente, déjalo todo y llega hasta allí sin dudarlo.

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No pienses que todo el mundo va estar ahí cuando lo necesites y que todo lo que digas puede quedar en el olvido. Tienes que estar ahí para que los demás también lo estén y tienes que saber que todo lo que digas puede quedar como la última cosa que vayas a decir. Así que no te conformes en decir y hacer cualquier cosa si no es lo que realmente sientes. Que no te queden cosas por decir. Si existe la libertad de expresión haz uso de ella en los momentos más necesarios. Si quieres hacer algo y por miedo no te atreves, hazlo. Como escuché una vez, cuando lo sientes de verdad solo tienes que gritarlo, gritarlo bien alto y lo demás, ya vendrá después.

Los sentimientos más fuertes pueden aparecer en cualquier lado y a cualquier momento. Solo hay que estar atentos cuando surgen y no dejarlos ir. Si por alguna razón, el destino ha hecho que llegaras a un nivel de altura tal, no te conformes con quedarte a medio camino porque sabes que tarde o temprano podrás al menos conseguir el mismo nivel o incluso más.

Si en algún momento de tu vida has sentido algo lo suficientemente fuerte como para parar tu mundo no dejes que ese momento quede como único.

Simplemente, ve más allá.